
Como normalmente no tenemos la oportunidad de ir al teatro, no puedo dejar escapar este magnifico evento sin añadir un post al blog.
Ayer estuvimos viendo "días de vino y rosas", una obra de la que conocía la película, que por cierto, tengo entre el "top ten" de mis favoritas y en la que me enamoré perdidamente de Lee Remick por el papel y por lo guapa que salía.
La obra de teatro está en sus últimos días en Madrid. La verdad es que tenía muchas ganas de verla, pero bastantes reparos, ya que su estreno se enmascaró en una campaña de marketing impresionante, y normalmente cuando esto sucede, lo que hay por detrás no suele valer el precio de la entrada.
Pues no hay nada como equivocarse. La obra es genial y los actores están impresionantes.
Por una parte, está Silvia Abascal, que tiene un papel preparado para dejar lucirse a la actriz que lo interprete y lo consigue superando las expectativas. La transformación a lo largo de la obra es brutal y permite ver la evolución a lo largo de los años de una personalidad afectada por el alcohol en todas sus facetas.
Por la otra, está Carmelo Gómez. Ya le había visto en "la Cena" con Flotats en pleno duelo interpretativo en el Bellas Artes del que salió muy bien parado, pero me quité el sombrero ayer cuando vi a ese relaciones públicas del equipo de baloncesto que no interpretaba, sino que permitía a un montón de voyeurs en la oscuridad de la sala ver su vida.
Carmelo ayer no era un actor, era simplemente el personaje. En la obra se puede ver cuando está de subidón, al típico borracho de pub, pero cuando está de resaca, no se qué técnica interpretativa utiliza para hinchar las ojeras y poner cara de estar viviendo un Año Nuevo tras irse de fiestón, para el momento siguiente, pasar a hacer de padre responsable (que en el tiempo de la obra, son meses, pero en el tiempo real son 15 minutos).
Por último, pero no menos importante, la obra. Sinceramente, me parece que se ha llevado a escena de una forma impecable, que al contrario de alguna otra que todavía tengo en la cabeza -"dos menos"- no es un conjunto de escenas que el espectador tiene que hacer el esfuerzo de juntar, sino una historia completamente fluida, donde los saltos temporales apenas se notan (y mira que pasan años durante el tiempo de la obra) y donde se plantea una puesta en escena sencilla, sin grandes atrezzos, pero suficientemente efectista como para dar cobertura a una estupenda historia.
Creo que fui el último de la sesión en dejar de aplaudir. Por favor, si alguien tiene la oportunidad de verla, que no le desanime ni el precio, que lo vale, ni las butacas del teatro (aunque creo que para las sesiones que le quedan en Madrid ya está todo vendido).
PDTA. Por cierto, por si alguien no se ha fijado, el diseño del cartel también es impresionante. Yo que soy bastante fetichista con estas cosas, me quedé con ganas de pedir uno para casa. Si alguien no tiene pensado regalo de cumpleaños para mi, que considere este cartel enmarcado ;-D

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